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"Cuando te formas, formas"

Creo que algo en lo que todos quienes somos padre o madre coincidimos, es cómo la llegada de un hijo puede transformarnos tanto. En cuanto sabemos que estamos embarazados algo cambia en nuestra mente, pero una vez que tomamos su mano, tenemos la certeza de que no volveremos a ser los mismos. El amor que un hijo despierta en nosotros nos compromete a ser las mejores personas que somos capaces, nos confronta con nuestras expectativas e ignorancia, y detrás de todo ello, nos empuja a no dejar de aprender, porque sabemos cuán trascendente es nuestra presencia en su vida, cuánto podemos influir en su formación y qué tan determinante es el ejemplo y modelaje que les damos.


Una de las premisas montessorianas que más nos atrae, es la certeza de que lo que aprenden y estructuran los niños durante su infancia y niñez es crucial para su vida adulta, y por lo mismo confiamos en ellos como agentes de cambio, cuando en sus manos esté el devenir de nuestra sociedad, de nuestra humanidad. Queremos coadyuvar a formar personas razonadoras, congruentes, responsables e independientes.

“Los mejores regalos que puedes dar a tus hijos son las raíces de la responsabilidad y las alas de la independencia” Denis Waitley

Y también queremos favorecer un futuro en donde la humanidad sea más compasiva, sabia y amorosa, en donde el bienestar propio sea la consecuencia lógica del bienestar del otro.

“La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón.”
Howard G. Hendricks

Elegir una escuela que priorice estos valores nos obliga a caminar junto con ella, a detenernos, cuestionarnos, replantearnos incluso, si fuera necesario, qué es lo que estamos haciendo nosotros como papás o mamás en la vida diaria, en lo cotidiano, en las acciones espontáneas que nos dibujan frente a ellos, los niños.

“La palabra convence, pero el ejemplo arrastra.” “No te preocupes porque tus hijos no te escuchan, te observan todo el día.” Madre Teresa de Calcuta

Queremos que ellos sean personas adaptadas a su tiempo y a su espacio, seres capaces de pertenecer armónicamente a su sociedad, contribuyendo con su buen hacer; ese que inculcamos desde que son muy pequeños. Una tarea titánica para los padres y madres, quienes en medio del trabajo, las preocupaciones y las actividades de cada día, deseamos tener la claridad y el espacio para vincularnos asertivamente, para educar con amor dando el mejor ejemplo.


La escuela se convierte en un punto fundamental para los niños, es el nexo entre su hogar y la sociedad que le permite experimentar lo que han aprendido y probar su utilidad e importancia, como si fuera un laboratorio con variables controladas, pero a fin de cuentas, un espacio que les permitirá validar lo que pretendemos que hagan suyo.


La labor de la escuela entonces no puede, ni debe limitarse, a guiar a los niños, sino también a sus padres, junto con quienes formamos una comunidad, una célula de transformación en nuestra sociedad. De ahí que las situaciones cotidianas que puedan mejorarse se convierten en una oportunidad de desarrollo y crecimiento humano basado en la realidad, es decir, se convierten en aprendizajes significativos.

Adicionalmente hay recomendaciones que no quisiera dejar de mencionar: desarrollar el hábito en niños y adultos para el uso del cinturón de seguridad; no permitir que los niños que no cumplen con la edad, talla y peso viajen adelante; y no cruzarse a media calle para llegar a la puerta de la escuela.


Se dice que nada es tan contagioso como el ejemplo, así que con toda la actitud iniciaremos en este mes la campaña: “Cuando te formas, formas”, que consistirá en atacar positivamente todos los puntos expuestos anteriormente, y en utilizar marbetes en el retrovisor de quienes vienen en auto para identificar los distintos horarios de salida para Casa de los Niños y Taller, confiando en un buen acompañamiento por parte de la escuela y la autorregulación por parte de toda la comunidad.


La autorregulación es una habilidad que requiere del conocimiento y la voluntad, y que podemos aplicar en todos los ámbitos de nuestra vida. Mostrarles a los niños este ejercicio diario significa formarlos a del ejemplo. Conocer las reglas y cómo funciona la sociedad es un buen comienzo, pero no dejan de ser eso, un comienzo, ya que como diría Nikolái Gógol , el ejemplo tiene más fuerza que las reglas.


¡Confiamos plenamente en sus hijos y en ustedes, en esta comunidad que siempre ha sido punta de lanza y motor de cambio!

 

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