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¿Es conveniente quitar las amígdalas en los niños?

(Por el Dr. Jaime Calderón)

Las amígdalas junto con las adenoides son tejido linfático que se ubica en la parte posterior de la faringe, y que tienen como función proveer al organismo de glóbulos blancos de tipo “linfocitos”, que son los responsables a nivel inmunológico de producir anticuerpos e inmunoglobulinas para que el cuerpo se defienda de los agentes externos agresivos de tipo microbiano. Su función primordial es de defensa.

Como todo tejido linfático en los niños, tiene su acmé de eficiencia entre los 3 y los 6 años, que es cuando tiene su mayor crecimiento, situación que algunos médicos hacen a un lado y justifican para que por su crecimiento “anormal” se indique médicamente su extirpación, lo cual es obviamente un error. Su función es otorgar al organismo experiencia inmunológica que será útil en toda nuestra existencia.

La otra función que puede deducirse de este tejido linfático, consiste en detener a

nivel superior de las vías respiratorias las infecciones que provengan del exterior a través de contagio favorecido por partículas que son expulsadas por estornudos o tos de gente infectada. Los microbios son de diversa índole: en la mayor parte de los casos virus (adenovirus, de la influenza –A, B o C -, rinovirus, sincicial respiratorio, herpes simple, etc.), bacterias como diversos tipos de estreptococos (beta hemolítico, pneumoniae), estafilococo dorado, hemophilus influenza tipo B (HiB), Moraxella catarrhalis, etc. Así el individuo enfermará de una infección de vías respiratorias altas y evitará en el mejor de los casos bronquitis o neumonía, que son más serias y peligrosas.

En los casos infantiles, toda infección respiratoria puede complicarse con rinosinusitis, infección de oído medio, neumonía, y dependiendo si los microbios son Hemophilus influenza tipo B (HiB) o Neumococo, pueden viajar por el torrente sanguíneo a partir de las amígdalas al cerebro, lo que se conoce como meningitis, sobretodo en menores de 6 años; y producir daño neurológico severo, e incluso la muerte (más frecuente en menores de 2 años). En muchos casos esto no se presenta gracias al tejido linfático amigdalino ubicado en faringe, que evita una mayor extensión del daño.

Como es sabido, siempre que hay agresión al cuerpo un mecanismo defensa lo constituye la inflamación, que cuando es aguda y no repetitiva, no contribuye a mayor problema. Cuando hay recidivas y recurrencias, entonces se presentan casos de hipertrofia que pueden causar un poco de obstrucción y favorecer otros problemas como complicaciones de oído medio o de los senos paranasales. Es cuando se requiere un oportuno diagnóstico, a tiempo y efectivo tratamiento.

Lo que muchas veces el médico alópata no sabe, es que hay medicamentos homeopáticos, que bien indicados, pueden ayudar a que las amígdalas disminuyan su tamaño y con ello evitar la cirugía y no extirpar un tejido que debe seguir cumpliendo una tarea protectora en el organismo. A su tiempo la sabia naturaleza disminuirá el tamaño amigdalino y éste habrá cumplido la función para la cual fue creado.

Se hace hincapié que como médicos

debemos respetar a la naturaleza que tiene una inteligencia que indica una adecuada causa para un benéfico efecto.

Dr. MANUEL EDUARDO JAIME CALDERÓN.

MÉDICO PEDIATRA y MÉDICO HOMEÓPATA

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